4.01.2013

Scusa ma ti chiamo amore



Mira el cielo violeta a través de los cristales de la ventana, y escucha la lluvia caer... Como su canción favorita.
La lluvia, hermosa, arrasadora, apasionada...
Ella se llena de historias, historias que duelen, pero duelen por su belleza.
Lee un libro, otro, otro, amor, pasión, romanticismo... Nada.
Esta noche, no hubo café.
Observa el cenicero con tres colillas ya reposando y dándole a esa habitación un leve olor a tabaco.

- ¿Dónde estará mi Alessando? - Piensa, recordando el último libro que leyó, antes de leer otro más.
Tal vez, está condenada a leer sobre el amor y desconocerlo. Tal vez, debe buscar ese amor que tanto necesita. Pero luego recuerda aquella frase "No hay que presionar al destino, ya va a llegar."
Y reflexiona: esas cosas pasan solo en las películas, en la realidad, tal vez nunca llegue lo que espero.
Y se da cuenta, de que aunque lo fuerce, no puede sentirlo por nadie... Tal vez aún no lo conoce, tal vez está muy lejos, o demasiado cerca.
Y añora, eso que ha visto de lejos, se lo han contado, lo ha leído... Pero jamás pudo tocar, sentir.

Y así, se levanta de la silla, deja sonando una canción, la que identificaba al libro que acababa de leer, la canción de los enamorados protagonistas.

"I was her she was me we were one we were free" Y se acerca a la ventana, ahora, observa mejor el cielo tormentoso nocturno, se pierde, tal vez en un ensueño, vuela buscando una nube, una respuesta...
"And if there's somebody calling me on she's the one" Entonces el corazón comienza a latirle con fuerza, no entiende por qué, se siente vacía y esperanzada a la vez... Y luego, desea con la vida, que alguien le diga, lo que en el libro, Alessandro le dijo a Niki:

"–Hace veintiún días, ocho horas, dieciséis minutos y veinticuatro segundos que te estoy esperando."